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El desierto fue el lugar de prueba para los israelitas así como ocurre con nosotras sus hijas.

El desierto fue el lugar de prueba para los israelitas así como ocurre con nosotras sus hijas.
A todos los hijos del Altísimo en algún momento menos esperado nos ha llegado el tiempo de pasar por el desierto. El desierto tiende a ser un tiempo en el cual el Señor nos permite pasar para Él mostrarnos lo que hay en nuestro corazón; que tanto ignoramos y que tanto le desagrada y es el pecado. Para formarnos de acuerdo a él. Esto es más fácil escribirlo que vivirlo. Claro, sabemos que todo obra para bien para aquellos que conforme su propósito son llamados (Rom. 8:28). Pero esto no cambia la realidad de lo difícil de los desiertos. El desierto lo podemos pasar de diversas maneras:
1. En la negación: Cuando decidimos tomar una actitud de negación hemos decidido vivir ignorando lo que el Señor nos está señalando.
2. En la justificación de los síntomas: El querer justificar el desierto con otros asuntos los cuales sabemos que nada tiene que ver es otra manera de pretender ignorar el asunto (pecado) que el Señor quiere tratar con nosotras personalmente.
3. En el endurecimiento del corazón: Un corazón endurecido es el resultado de la negación y la justificación. Tal endurecimiento del corazón nos puede llevar a perder el enfoque y la razón por la cual estamos pasando por el desierto.
Estos tres puntos son la manifestación de nuestra naturaleza pecaminosa, la cual va de continuo al mal (Gal. 5:16). El desierto es solo por un tiempo y con el fin de sacar lo que hay en nuestros corazones y mediante el mismo somos:
• Humillados y esto para mostrar lo que hay en nuestros corazones.
• Llevadas a una dependencia constante de Dios, una búsqueda de su presencia y su dirección.
• Llevadas a reconocer a Dios en TODOS nuestros caminos.
En el desierto conocemos a Dios más profundamente:
En el desierto conocemos de manera más profunda y más personal a nuestro redentor. Aquél que nunca te abandona, quien siempre te socorre, el que acampa alrededor tuyo de día y de noche, el que reina por los siglos de los siglos, el Alfa y el Omega.
¿A dónde huiremos de su presencia? (Salmo 139:7).
Jehová siempre cumplirá su propósito en nosotras porque su misericordia es para siempre. El es nuestro padre fiel , Él NO desamparará la obra de sus manos.
El resultado del desierto es maravilloso, mucho más que el proceso. Reconociendo que todo en el Señor es bueno. Por tal razón nos fortalecemos en el Dios de nuestra salvación permitiendo que sea Él y su perfecta voluntad en nuestras vidas y no nuestra voluntad.
En el desierto conocemos de manera más profunda y más personal a nuestro redentor. Aquél que nunca te abandona, quien siempre te socorre, el que acampa alrededor tuyo de día y de noc
Amiga, No desmayes.
Por: Nancy Rivera Perez
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¡Jesús Vive!

Nuestro Jesús completamente perfecto y justo nació y vivió por 33 años antes de ser crucificado. Su vida es asombrosa. Sus enseñanzas radicales, diferentes y profundas. Sus acciones lo distinguian de cualquier otro hombre aunque era 100% humano. Él era Dios. El veia el interior de las personas. El tenia el poder de alimentar a miles con unos pocos panes, de resucitar muertos, de sanar a los enfermos, de consolar a los dolidos, de liberar a los endemoniados, de confrontar a los que estaban en el error, de caminar por encima del agua, de calmar cualquier tormenta, de perdonar a los pecadores y mucho, mucho más.

Padecía y sufría el dolor como cualquier ser humano y sintió en su cuerpo y emociones la agonía como si tu mismo lo experimentaras. Inocentemente fue a la cruz y por ser Dios no fue menos pesada o dolorosa. Su cuerpo fue quebrado y mutilado y cada sensación fue tan viva como el corazón que late en tu interior.

Y murió… con Él murieron todas sus enseñanzas, con Él murió la esperanza, con Él murió a la vista de todos aquel que proclamaba ser Rey y Señor de todo. El cielo oscurecido, el futuro incierto, el corazón de sus seguidores confundido y destrozado. “¿Y ahora que haremos? ¿Qué va a pasar con nuestras vidas?” El dolor cubre cada pensamiento. Y miran la tumba y con ella ven muertas todas las promesas, cada enseñanza que Su maestro había pronunciado estaban muertas en una tumba. Hay confusión. ¿No era Él el Rey? ¿No era el Salvador? La incertidumbre crecía. El llanto los consumía.

Las mujeres aun con el dolor se disponían a ungir su cuerpo mutilado y a embellecer un poco lo que quedaba de aquel que en algún momento las levantó del lodo y las lavó de sus pecados. “Quiero embellecerlo, quiero que huela bien” Él se lo merece. Él es digno de esto y más. Ellas caminan a la tumba. Entre lágrimas y la disposición de alguna manera devolverle a Él lo que habia echo por ellas.

El asombro las cubrió cuando vieron que El no estaba. Pero más asombradas quedaron cuando lo vieron cara a cara. Si, Él si está, pero no en la oscuridad de una fria tumba como ellas esperaban.

El resplandecía y su rostro estaba radiante. ¡ESTA VIVO! Lágrimas, temor y gozo fue la respuesta de sus seguidoras. ¿Porqué? Lágrimas de asombro, Su verdadero y más grande amor, el dueño de su corazón estaba VIVO, temor de ver lo sobrenatural de su poder que ni un cuerpo sin vida lo pudo contener y gozo, gozo de ver Su Esperanza Viva. Tan viva que lo pudieron tocar, tan viva que se abrazaron a sus pies, tan viva que lo tuvieron que gritar a viva voz. Tan viva que sus enseñanzas, promesas, milagros, su humildad, su libertad, su poder, su magestad, su belleza, su amor, su justicia, sus frutos, Su Espiritu y Su Vida, también resucitaron en nosotros.

Su vida late en cada corazón de sus hijos e hijas. Es su vida la que nos mantiene vivos. Es su vida la más grande promesa cumplida. El venció la muerte y nada lo pude detener, ni lo dentendrá.

¡EL VIVE Y VOLVERÁ!

Rosa De Laracuente

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Solo Jesús te viste de Gracia

Solo Jesús

Un creyente jamás puede esperar para sí mismo la ira de Dios que ya fue derramada en Cristo.

Él es nuestra propiciación, el perfecto sacrificio quien tomó nuestro lugar para que jamás recibiéramos lo que merecemos por nuestros pecados. Esto es gracia y misericordia, la base de nuestra fe. Si no es esa entonces ¿De que vale tener fe?

¿Tener fe en quien no pudo terminar su obra perfecta y delegó en pecadores el sostener el peso y el estándar moral de Dios para su propia salvación?

Esto es una locura.

¡El creyente confía en el cordero perfecto inmolado en la cruz, quien satisfizo las demandas perfectas de Dios en nuestro lugar!

Puedes esperar disciplina, porque Dios al que toma por hijo lo disciplina, pero jamás puedes esperar su ira, esto es inaceptable, es blasfemar en contra de la expiación de Cristo. Él la absorbió para que nosotros podamos ser liberados de toda condena y culpa, para vivir para Él y que al final podamos entrar confiados a su presencia eterna.

¡Él nos salvó por sus meritos!

-Andrés Laracuente

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#ibm

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Mamá, ¿por qué celebran el Día Internacional de la Mujer?

Mamá, ¿por qué celebran el Día Internacional de la Mujer?

Fue la pregunta que me hizo mi hijo esta mañana mientras veíamos en la carretera el letrero del restaurante de comida rápida donde decía que hoy les regalaban un café a las mujeres en honor de su día.

Su pregunta, como muchas otras que me hace, me llevó a pensar un poco más allá de los memes y las felicitaciones recibidas de parte de otros hacia mi persona en el día de hoy. Me llevó a pensar en las consecuencias de este evento más allá de lo que se ve a simple vista.

El Día Internacional de la Mujer, antes llamado Día de la Mujer Trabajadora, debido a la decisión de la ONU de institucionalizarlo en 1975, ​ conmemora la lucha de la mujer por su participación, en pie de igualdad con el hombre, en la sociedad y en su desarrollo íntegro como persona.

La mujer definitivamente es un ser cuyo valor y dignidad no es inferior al de los hombres. En el principio cuando Dios en su perfecta sabiduría creó al hombre y a la mujer, les dio a ambos el mismo valor y los amó por igual. Es indudable que en las Escrituras, nuestro amado creador, desde el principio de los tiempos cuidó de igual manera al sexo masculino como al femenino. Él escogió tanto a hombres como a mujeres para ejercer sus planes tanto en el Viejo, como en el Nuevo Testamento. Vemos a una Esther, a una Sara, a una Rahab, entre otras muchas, que fueron elegidas por Dios sin importar su trasfondo para cumplir los propósitos de Dios en esos determinados momentos.

La mujer definitivamente es un ser cuyo valor y dignidad no es inferior al de los hombres. (1)

En el Nuevo Testamento, mi corazón se deleita al leer las historias de Jesús tratando con tanto amor, cuidado y dignidad a las mujeres. De hecho, muchas caminaron con Él y sirvieron en su ministerio terrenal. No hay duda de que nuestro Señor Jesús comprendía el corazón de la mujer y en muchas ocasiones interrumpió sus vidas, algunas perdidas en el pecado, para regalarles un encuentro personal con Él que les daría la libertad que tanto ellas anhelaban. Amo la historia de la mujer del Pozo, Jesús no tenía que pasar por Samaria, sin embargo prefirió tomar el camino que otros desviaban para encontrarse con esa mujer que tanto le necesitaba y saciar una sed más profunda que la que ella pensaba tenía (Juan 4).

Así es nuestro Dios, así lo diseñó, hombre y mujer igualmente amados, dignos y valorados por Él; pero a su vez perfectamente diseñados para complementarse el uno al otro. Y es aquí donde no puedo celebrar los efectos que ha traído el feminismo a la mujer. Aunque somos igual en valor, es evidente que fisiológicamente y mentalmente no funcionamos igual. ¿Por qué? Porque Dios no creó dos Adanes, el creó dos seres humanos distintos con el fin de complementarse.
Sé que mujeres de pasadas generaciones y tristemente hoy, en muchos lugares del mundo son pecaminosamente denigradas, usadas como objetos y no se les trata con la dignidad y el valor que Dios les dio originalmente. Por eso muchos corazones heridos han alzado su voz en protestas y en movimientos buscando el favor y la igualdad de la mujer, de lo cual hasta un punto estoy de acuerdo.
Pero sé también que no hemos dado en el blanco del problema y esta ola del feminismo ha distorsionado completamente el diseño de Dios. Mujeres, ustedes delante de Dios y por medio de Cristo SÍ son igualmente valiosas, dignas y amadas por Él, de la misma manera que el hombre. Pero debemos entender y aceptar que nuestro diseño es diferente. Desde el inicio, por herencia de Eva, nosotras no hemos estado satisfechas con quienes somos. Hemos mordido la fruta de la inconformidad y la insatisfacción que nos ha llevado a dudar de la bondad de Dios al hacernos mujeres. Por esa razón el ser creadas como ayuda idónea del esposo es una frase difícil de digerir, denigrante e incluso despectiva en nuestra naturaleza humana. Sin embargo, la intención de nuestro perfecto diseñador fue distinta. El Señor Dios dijo: No es bueno que el hombre esté solo; le haré una ayuda idónea (Gen 2:18) No es bueno… El Señor como perfecto y sabio Dios decidió que no era bueno que el hombre estuviera solo, y amorosamente nos creó de su costilla para ser ayuda idónea. Eva era justo lo que Adán necesitaba y ambos estaban felices de eso. Mira cómo se expresó Adán cuando Dios le enseñó a Eva: «¡Al fin! —exclamó el hombre—¡Esta es hueso de mis huesos y carne de mi carne! Ella será llamada “mujer” porque fue tomada del hombre». No vemos aquí inconformidad, quejas, ni reproches. Ellos sabían que el deseo de Dios era bueno y que todo fue hecho así por amor.

Si hablamos de la maternidad vemos la misma escena, a los ojos de muchas mujeres la maternidad es vista como una carga en vez de una bendición. Como un atraso en la vida. Mujeres en su interior deseando alcanzar metas y planes en todos lados menos en el hogar. Hay una lucha entre la culpa por no estar con los hijos el tiempo que sabemos que ellos necesitan y el seguir progresando y alcanzar el estándar de lo que es una mujer de la actualidad. Emprendedora, empoderada… todo eso, fuera del hogar. Mientras que nuestra herencia y el fruto de nuestro vientre (Salmo 127:3) pasan a un segundo, tercero y cuarto plano. Los ruidos a nuestro alrededor nos gritan que no vale la pena cuando criamos e invertimos sacrificialmente nuestro tiempo, esfuerzo, dones y vida criando a nuestros hijos. Que es una pérdida de tiempo. Sólo tienes que abrir dos o tres revistas en la fila del supermercado y no verás felicitaciones de mujeres que viven así, todo lo contrario.

La mujer definitivamente es un ser cuyo valor y dignidad no es inferior al de los hombres. (2)

Así podemos ver muchos otros escenarios donde hemos sido infectadas por la corriente de este mundo dentro y fuera de la iglesia. Es triste y hay consecuencias. Hemos creído la mentira de que Dios no es bueno, nos han hecho despreciar lo que somos en esencia para intentar ser mujeres masculinizadas. Queremos ser más fuertes físicamente que los hombres, queremos demostrar que podemos ser igual o mejores que ellos y queremos satisfacer las demandas de este mundo. Hemos comido de la fruta de la inconformidad, desechando lo hermoso de ser mujeres. Pero Gloria a Dios por las mujeres que se levantan en defensa de lo que Dios dice. Humillemos nuestros corazones a su verdad, confiemos en que la sabiduría de Dios está muy por encima de la nuestra, no nos conformemos al mundo actual, busquemos que nuestras mentes sean transformadas mediante la Palabra de Dios y

¡Celebremos la mujer que Dios diseñó para Su Gloria!

Rosa De Laracuente

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Aprendiendo a orar como Jesús nos enseñó

Quiero compartirles lo que la biblia me ha mostrado estudiando Mateo 6 acerca del tema de la oración.

Hay varios puntos que considerar cuando vamos a orar:

  • Comenzamos por exaltar a nuestro Dios Padre, Hijo y Espíritu Santo por todo lo maravilloso, grande, majestuoso, omnipotente, todopoderoso, que es El.
  • Pedimos por el Reino venidero, porque es lo que anhelamos sus hijos por la fe que hemos conocido por medio de Cristo. ¡Que venga su reino!

Hello

  • Continuamos pidiendo por el conocimiento de la voluntad de Dios. ¿Qué es lo que Dios quiere para mi vida? y que ponga en nosotras un corazón humilde para poder aceptar Su voluntad , no tan solo aceptándola, sino también llevarla a cabo. ¡Vivirla!
  • Pedimos por la sabiduría que solamente viene de Él. El es la fuente de sabiduría, es Él quien nos da la sabiduría… Él es el pan y ese pan de vida es Su palabra, que es suficiente para nosotras. Por medio de Su palabra somos sanadas, limpiadas y libertadas. Ese es nuestro pan y ese pan es Cristo. Porque todo apunta a Jesús. Oramos también por el deseo, por la pasión y por el deleite en Su presencia, en vez de las cosas del mundo.

Él es el pan y ese pan de vida es Su palabra, que es suficiente para nosotras. Por medio de Su palabra somos sanadas, limpiadas y libertadas. Ese es nuestro pan y ese pan es Cristo.

  • Le pedimos al Señor no solo comprender estas cosas sino vivir honrándolo y viviendo una vida que sea de agrado a Él y así mismo poder producir cada día más frutos para Su gloria, para nuestro crecimiento y de esta forma conocer cada día más a Dios.
  • Pedimos a Dios que nos ayude a perdonar, que limpie nuestra corazón y derribe toda fortaleza que se levante en nosotras, todo orgullo, todo egoísmo que no nos permite escuchar, ver y que a veces nos pone en una posición de: “esto es lo que yo creo, esto es lo que yo digo y esto es lo que es” Que tengamos un corazón humilde que nos permita escuchar y podamos pedirle a Dios que nos dirija en este caminar. Que perdonemos, así como Él nos ha perdonado.
  • Oramos para que Dios nos libre de todas las tentaciones, que Él nos ayude porque vivimos en un mundo rodeado de tentaciones, que nos libre de las trampas que el enemigo nos ponga. Es muy importante esa dependencia de Dios porque constantemente estamos siendo atacadas.

 

Y todas estas cosas pedirlas en el nombre Poderoso de Jesús que por medio de Su sangre nos ha sellado, nos ha marcado, nos ha librado de la muerte y nos ha entregado la vida eterna. Nos ha dado el Espíritu Santo que es nuestro consolador, que es el que nos ayudará a soportar con paciencia las pruebas que vienen. La Palabra dice que las aflicciones van a estar pero que no nos preocupemos porque El ya venció este mundo.

Nosotras las que creemos y las que hemos recibido al Señor como nuestro Señor y Salvador ya tenemos esa esperanza y sabemos que este no es nuestro mundo, que no pertenecemos aquí, que ya estamos bien con nuestro Dios y que pronto cuando Él regrese iremos a morar con Él.

 

Amén

 

Escrito por: Alejandra Melendez

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Servir a Dios con Entendimiento

Escudriñad las Escrituras; porque… ellas son las que dan testimonio de mí (Jesús). Juan 5.39

Mientras estaba en mi cocina, oí cantar a mi suegro un corito que no estaba basado del todo en las Escrituras. (Por cierto muchas veces también lo hice yo) La realidad es que mi suegro ama a Dios, le busca, está comprometido con la iglesia y con el Señor.  Y estoy segura de que los cristianos verdaderos no quieren servir incorrectamente a Dios, pero tendemos a ser como niños queriendo exaltarle sin darnos cuenta del daño que hacemos, no a Dios, pues Él es perfecto, pero si a Su iglesia y a los no creyentes.

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La niña en la foto tomo un destornillador de las herramientas de su papá y con la mejor intención de su corazón rayo el auto escribiéndole “I love MY DAD” que traducido al español significa: “amo a mi Papá”.  Ella tuvo la mejor intención pero utilizó mal sus herramientas e hizo un gran daño a la propiedad de su padre, probablemente pensando que le agradaría.

           Ella tuvo la mejor intención pero utilizó mal sus herramientas…

Sé que es una imagen cómica aunque si fueses su madre, seguramente colapsarías al instante y si fueses su padre de primera intención sentirías algo de coraje.  Luego, respirarías profundo y pensarías es solo una niña aun.  Pero la realidad es que somos como esa niña cuando repetimos muchas cosas porque así nos las han enseñado o hemos oído y no las hemos pasado por las Escrituras.

Hechos 17:11 dice: “Y estos (los de Berea) eran más nobles que los que estaban en Tesalónica, pues recibieron la palabra con toda solicitud, escudriñando cada día las Escrituras para ver si estas cosas eran así.”

Es necesario que alabemos, oremos y prediquemos conforme a las Palabras de Dios pero como sabríamos esto si no nos tomamos el tiempo de analizar y buscar con detenimiento las Escrituras.  Si nosotros no estudiamos la palabra, venimos a ser como niños expresando amor de la forma que a nosotros nos parece y no necesariamente será la forma en que Dios dijo.  Proverbios 22.6 dice “Instruye al niño en su camino y aun cuando fuere viejo no se apartara de él” Siempre me visualicé como la que instruye al niño, pero somos el niño que necesita ser instruido por Su Palabra para que al crecer no nos apartemos del verdadero camino.

somos el niño que necesita ser instruido por Su Palabra para que al crecer no nos apartemos del verdadero camino…

Busquemos a Dios, detengámonos a oírle, recibir su palabra y adorémosle en Espíritu y en Verdad, pidámosle que nos abra los ojos para no dañar su propiedad.

Les invito a que basemos nuestra próxima oración en los siguientes versículos:

  • Me buscarán y me encontrarán, cuando me busquen de todo corazón. Jeremías 29:13
  • Yo te busco con todo el corazón; no dejes que me desvíe de tus mandamientos. Salmos 119.10
  • En mi corazón atesoro tus dichos para no pecar contra ti. Salmos 119:11
  • Abre mis ojos para que vea las maravillas de tu ley. Salmos 119:18
  • La exposición de tus palabras imparte luz; da entendimiento a los sencillos. Salmos 119:130

 

En amor,

Adrianette Montijo

 

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Caminemos Juntas

No es sorpresa para nosotras que ver y compartir con una amiga, muchas veces, resulta casi imposible. Las agendas cargadas, la rutina diaria y las muchas actividades centradas en el yo nos mantienen aisladas y en soledad. Pero Dios nos llama a algo más grande… nos llama a que Caminemos Juntas.

¡Qué necesario es que nos escuchen, poder expresar nuestras luchas, nuestras alegrías, nuestras experiencias y levantarnos las unas a las otras con la sabiduría de la Palabra de Dios!

Caminemos Juntas es una gran oportunidad para que esto sucesa en tu vida.


Estamos usando el libro las Bendiciones de la Amistad y en cada reunión estaremos tocando temas como:

  • La función de las relaciones
  • El modelo perfecto de las relaciones
  • Cómo alentar a los demás
  • Cómo ser sinceras y vulnerables
  • El delicado arte de escuchar
  • Cómo recibir gracia y aplicar correción
  • El perdón
  • Las bendiciones de la amistad

Sea cual sea tu edad, estatus o etapa de vida en que estés.. Caminemos Juntas es para ti.

Aqui imagenes de nuestra primera reunion!

¡Te esperamos!

Accede este link para mas informacion y contáctanos:

 facebook.com/vestidasdegracia

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Pasemos del conocimiento a la acción

Recientemente conversaba con una mamá sobre la disciplina de su hijo. Ella me decía que en su hogar quien corregía a su hijo era su esposo y que a ella se le hacía difícil disciplinarlo porque su corazón no soportaba verlo llorar. Así había sido hasta que en una ocasión ella fue a caminar y mientras lo hacía escuchaba una prédica relacionada al tema. Fue ahí donde Dios trajo convicción a su corazón y le habló por medio de su Palabra sobre cómo ella debía disciplinar y corregir a su hijo. Ella me dijo: “Dios me habló y yo obedecí” y ciertamente así fue, pues delante de mí, en varias ocasiones ella se retiraba para corregir y amonestar a su hijo porque así lo ameritaba.

¿Le dejó de doler su corazón al corregir a su hijo? No, pero ella confió lo suficiente como para creer lo que Dios dice en Prov 23:13-14: “No rehúses corregir al muchacho; porque si lo castigas con vara, no morirá.” y en Prov 29:15 “La vara y la corrección dan sabiduría; mas el muchacho consentido avergonzará a su madre” .

“Dios me habló y yo obedecí”

Fueron palabras que hicieron eco en mi corazón. Porque ¿cuántas veces he leído, he escuchado y ahí se ha quedado? ¡muchas! Simplemente, o no creo lo que estoy leyendo o pienso que es difícil, o no lo deseo, lo ignoro, lo engaveto en algún lado de mi mente y ahí quedó.

A veces perdemos la conciencia de que cuando leemos o escuchamos la Biblia, es Dios hablándonos. ¡Es su voz! ¡Es su verdad! ¡Son sus principios! Él nos está enseñando cómo vivir y cómo pensar. En Su sabiduría y en su perfecto amor, Él nos enseña, nos corrige y nos lleva a una vida diferente por medio de su Palabra.. pero si no la obedecemos… ¿De qué nos sirve? Nos engañamos a nosotras mismas.

Santiago lo explica de esta forma:
“No sólo escuchen la Palabra de Dios; tienen que ponerla en práctica. De lo contrario, solamente se engañan a sí mismos. Pues, si escuchas la palabra pero no la obedeces, sería como ver tu cara en un espejo; te ves a ti mismo, luego te alejas y te olvidas cómo eres. Pero si miras atentamente en la ley perfecta que te hace libre y la pones en práctica y no olvidas lo que escuchaste, entonces Dios te bendecirá por tu obediencia.” Santiago 1:22‭-‬25

Si bien es cierto que no podremos vivir, ni obedecer lo que Dios nos dice en nuestras fuerzas, también es cierto que en Él tenemos los medios para obedecerle. Por medio de la oración, de confesarle aquello que estorba nuestra confianza en Él, de pedirle que nos ayude a creer y del poder que tenemos en Jesús y en el Espíritu Santo, si es posible obedecerle. Él no es como el faraón que le ordenó y oprimió a los israelitas obligándolos a trabajar el doble, sin darle los ladrillos y la paja. Dios nos pide, nos enseña, nos ordena, nos guía y a la vez nos da todo lo que necesitamos para obedecerle.

Que Él nos de la gracia para obedecerle, aumente nuestra fe y confianza en Él y que le amemos tanto que para nosotras sea un deleite seguir su voz y rendirnos a sus principios cueste lo que cueste.

Vístete de Su gracia y pasa del conocimiento a la acción.

Con amor y en Su gracia,

Rosa Soto

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En el Reino de Dios lo que para muchos es insignificante o basura para Dios es muy valioso.

Recientemente una persona cercana a mí me comentaba que desearía que su hija adulta se realizara como persona. Esta frase es muy frecuente en nuestra sociedad.

Pero…

¿Qué es realmente realizarse como persona?

¿A quienes etiquetamos como una persona realizada?

¿Acaso la persona realizada es sólo aquella que obtiene una valiosa posición laboral, culmina una carrera universitaria, logra tener su propia casa y estabilizarse económicamente, viste de ropa con marcas exclusivas o logró cumplir sus sueños?.

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No me malentiendan, mi intención no es comunicarles que estas cosas son malas y que no está bien estudiar, trabajar y lograr metas, claro que todas como madres deseamos el bienestar holístico de nuestros hijos.

Mi intención es que reflexionemos sobre qué realmente es una persona realizada.

Muchas veces valoramos conforme a los estándares de este mundo. Sin embargo, cuando vamos a las Escrituras vemos un gran contraste entre el valor que Dios le da a las cosas y cómo define a una persona realizada. Si Dios, el Perfecto y gran Diseñador de todo. El que te creó y te regaló habilidades y características únicas, Él llama valiosa a la mujer que no se conforma a este mundo, como a la mujer de Prov 31.

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En Tito 2 vemos una fotografía de cómo luce una mujer realizada conforme al estándar de Dios. Ella vive de una manera que honra a Dios. Ella cuida su lengua de calumniar o herir a otros. No es esclava del vino ni de cosas que la mantengan cautiva. Ella toma de su tiempo para enseñarle a otras mujeres lo que es bueno y las ayuda en el camino. Si es casada ella ama, respeta y se somete a su esposo. Si es madre biológica o de crianza ella cuida a sus hijos y desea ser su fuente principal de influencia. Busca la sabiduria y la pureza del corazón. También tienen un corazón para su hogar y desea edificarlo en la verdad. En fin, ella vive de esta forma para honrar la palabra de Dios.

¿Cómo defines a una persona realizada, cómo la sociedad o cómo dice Dios?

Our Golden Friendship
La hija de la persona arriba mencionada, es una mamá a tiempo completo. Ella ha decidido dejar algunas metas a un lado de forma temporera y dedicarse a cuidar y educar a su hija. Ella se ha negado a sí misma y está invirtiendo su vida sembrando en un terreno que por fe dará frutos de vida abundante en un futuro. Dios está usando esta temporada de su vida, para moldearla a Su imagen, para transformarla y yo, su amiga, puedo ver los frutos en ella porque Él es fiel. Quizás ella no es la mujer que quisiera ser por algunas de sus debilidades, pero tampoco es lo que fue antes. Hay una obra poderosa y hermosa en su vida, fruto de su obediencia y de seguir a Cristo. Aún en sus días difíciles, la gracia de Dios la sostiene. El Señor es Su fuerza, Su amor siempre la cubre y sé que en este caminar, haciendo lo que Dios quiere, ella obtendrá y alcanzará mucho más de lo que hubiera alcanzado fuera de Él.

Así que, tú amada mujer que me lees. No sé cuántos sacrificios has hecho por seguir a Jesús. No sé cuántos sueños o metas has dejado atrás por cuidar de tu hogar, honrar a tu esposo o dedicarte a lo que Dios te ha llamado hacer en esta temporada de la vida.

Quien define tu realización o valor no son las personas de este mundo, quien dice que eres Valiosa aunque otros no lo vean o no lo entiendan, es tu amado Creador. Avanza hasta llegar al final de la carrera para recibir el premio celestial al cual Dios te ha llamado por medio de Cristo Jesús.

No te canses (no desmayes) de hacer el bien, pues a su tiempo, si no te cansas, segarás. (Gal 6:9)

Los que siembran con lágrimas, segarán con gritos de júbilo. (Sal 126:5).

Con amor y en Su gracia,

Rosa Soto

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Tú Me Estabas Dando Vida

“Si anduviere yo en medio de la angustia, tú me vivificarás”

Salmo 138:7a

Hace varios meses pasé por varias situaciones de las que creí nunca saldría; es lo que comúnmente pensamos, otras veces ni pensamos si saldremos, creemos firmemente que es el final. El dolor y la desesperanza fueron la agenda de terribles noches, madrugadas y días de angustia, no exagero.

Hoy, cuando pienso en ellos, no puedo más que agradecer a Dios, ¡Él me estaba dando vida!, porque aprendí una lección y porque sigo aquí, más confiada y más fuerte. ¡Él me estaba dando vida! ¡Y lo seguirá haciendo! Es como un coro, preciosímo para mi, que tiene una una letra que dice: “fortaleza hay en pruebas, hay belleza en el dolor” y más adelante dice “tu permites mis dolores, para confirmar mi fe”, lo que es certísimo, porque en medio de las pruebas y el dolor somos vivificadas, y vivificar es dar vida, fuerza o energía. ¿Pero qué pasa? somos lentas y a veces como que nos falla la memoria, olvidamos las otras ocasiones cuando nos ha guardado y victoriosamente nos ha librado, o ¿por qué crees que aún sigues aquí?, ¿Por qué no habría de hacerlo otra vez? No lo pensamos, pero Él sí lo pensó desde hace mucho tiempo, lo tiene todo arreglado.

Para la próxima, porque no será la última, de eso estoy segura; suena aterrador, ¿no?; no olvidemos y seamos prontas en recordar que en medio de la angustia, ¡Él nos vivificará!

Adriana Millán

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